Un repaso a la vida de María Callas en el Teatro Salón Cervantes

El recital, a cargo de la soprano Pilar Tejero y la pianista Celia Laguna, tendrá lugar el domingo 28 de noviembre.

María Callas está considerada como una de las grandes divas del universo operístico. Sus éxitos artísticos, su intensa vida personal y su repentina muerte forman parte del recital ‘María Callas, su vida’, espectáculo que pisará las tablas del Teatro Salón Cervantes de Alcalá de Henares el próximo domingo 28 de noviembre.
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Eva Green se convertiría en La Divina

Maria Callas, una de las cantantes de ópera más conocidas del siglo pasado, contará con un ‘biopic’ que, según informan en la revista ‘The Hollywood Reporter’, producirán la italiana DeAngelis Group y la británica Future Films, donde la actriz francesa Eva Green encarnaría a la famosa soprano.
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Greek fire, Maria Callas la divina, una de las artistas más bellas y talentosas

Desde hace pocos años atras circula en la Web información del Film “Greek Fire”, y las supuestas intérpretes, Eva Mendez, o Penelope Cruz, lo que los Productores deberían considerar para el estelar, es a la Hermosa Modelo Bosnia Marija Pavlovic, poseedora de una clasica belleza y una avasalladora personalidad.
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La sombra de María Callas vuelve al Teatro Colón

Las sombras de la diva María Callas y de otros grandes de la ópera y el ballet planearon hoy sobre el Teatro Colón de Buenos Aires, con un documental proyectado en la fachada del coliseo, que hoy levantó el telón tras casi cuatro años de cierre por rehabilitación.
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Exhiben una histórica colección de vestidos y joyas de María Callas

Más de 50 años después del debut de María Callas en Los Ángeles, el espíritu de “La Divina” regresó anoche a esa ciudad gracias a una exhibición “de valor extraordinario” con vestidos y joyas de sus actuaciones y con algunas de sus pertenencias más preciadas.

La muestra, que reúne también fotografías, documentos inéditos, libros y cartas, llega a Los Ángeles tras haber recorrido desde 1993 ciudades como Nueva York, Atenas, Roma, Tokio o México, tal y como explicó a Efe Bruno Tusi, presidente de la Asociación María Callas en Venecia (Italia).

Entre los vestidos más llamativos de la colección sobresale el granate que portó la gran soprano durante la interpretación de la ópera “Tosca”, de Puccini, en escenarios como el Covent Garden de Londres (1964), la Ópera Nacional de París o el Metropolitan de Nueva York (ambas en 1965).

También destaca el flamenco en color amarillo que llevó como Rosina en “El barbero de Sevilla” de Rossini, en La Scala de Milán (1956); las diferentes tonalidades de verde para “La Traviata” de Verdi, en Nueva York (1966); el turquesa para su última actuación en Londres (1974), o el rojo claro de la última vez que se subió a un escenario, en Tokio (1974).

Un total de 21 vestidos valorados en más de dos millones de euros y decenas de joyas, tanto personales como usadas sobre el escenario, componen una exhibición que para Francesca Valente, directora del Instituto Italiano de la Cultura (IIC), supone “un tesoro perdido”.

Entre esas joyas destaca la corona que lució en el filme “Medea” (1969), de Pier Paolo Pasolini, o las diademas que llevó en la ópera “Norma” de Bellini, o en “Tosca”.

“Aquí hay vestidos y joyas de valor extraordinario que muchos nunca jamás podrán volver a ver. Callas los llevó en recitales inolvidables. Después la exposición irá a San Francisco y Montreal (Canadá), y no volverá a salir de Venecia”, indicó Valente a EFE.

La muestra descansará a partir del año que viene en un museo dedicado a Callas en el barrio de Cannaregio, en el corazón de la ciudad de los canales.

“Nos gusta pensar que la gran soprano del pasado siglo pertenece a Italia, ya que nuestro país la convirtió gradualmente de una tímida e insegura chica greco-estadounidense, nacida en Nueva York, en una artista rompedora y diva sofisticada”, confesó Valente.

“Lo cierto es que Callas no pertenece a EE.UU., Grecia ni Italia, sino a todo el mundo. Su legado es universal”, agregó.

Durante la presentación de la exhibición también se dio a conocer el lanzamiento del libro “La joven María Callas”, un diario con extractos escritos por la diva, cumplimentado por los recuerdos de amigos íntimos a través de sus triunfos y sus estragos.

Al evento acudió James Conlon, director musical de la Ópera de Los Ángeles, que llevó a cabo una lectura sobre Callas y Richard Wagner, el compositor que más brillo extrajo de la voz única de la soprano.

Conlon recordó la experiencia personal que tuvo con la soprano y que le marcó para siempre.

“La conocí en mi último año en la escuela Juilliard. Me había visto ensayando una producción de La Bohème y le recomendó al presidente que yo reemplazara al director de orquesta, que se había retirado. Su impacto en mi vida, tanto en lo artístico como en lo personal, ha sido inmenso”, manifestó.

También se recordaron las palabras del tenor español Plácido Domingo sobre Callas: “Si pienso en María Callas tengo un remordimiento: haber llegado tarde para haber tenido la experiencia de cantar junto a ella”.

La muestra “María Callas: una mujer, una voz, un mito”, estará abierta al público desde hoy y hasta el 23 de abril en la sede del IIC de la ciudad californiana.

The Biography Channel – Maria Callas

Hoy se emite en el canal Bio, de 0:00-1:00, un reportaje que repasa la vida y obra de una gran artista de la música, María Callas.

Frida Kahlo / Maria Callas

Frida Kahlo
Vanna Cercenà
Madrid: Ediciones del Laberinto, 2009

Maria Callas
Paola Capriolo
Madrid: Ediciones del Laberinto, 2009

Perseguir un sueño y cumplirlo, sobreponerse a las dificultades y aceptarse diferente: estas tal vez sean algunas de las ideas que circundan las biografías noveladas de Maria Callas y Frida Kahlo, que Ediciones del Laberinto incluye en su colección Sirenas, destinada al público juvenil.

La vida de estas dos mujeres es, sin lugar a dudas, fascinante. Distantes en el espacio y extrañas entre sí, comparten también el haber tenido un talento excepcional y el haber sido sumamente atrevidas. La cantante de ópera y la pintora rompieron los estereotipos al incluirse ellas mismas dentro de sus pinturas e interpretaciones. A estas alturas, no sólo se contempla un cuadro muy colorido y fantasioso, sino que se contempla un momento del dolor físico de Frida Kahlo. Y cuando oímos cantar a Maria Callas, escuchamos también su presencia implacable.

Paola Capriolo cuenta que Maria Callas ha pasado por el escenario con una voz densa y dramática que emocionó e impactó a quienes la escucharon, aunque tras conseguir éxito y prestigio, todo le resultó escaso. Su afán por ser cada día más reconocida y la competencia enfermiza con sus compañeros transformaron su talento y su profesionalidad en divismo. Al comienzo su historia fue un poco la del cisne del patito feo, y más tarde se transformó en un personaje difícil y caprichoso que fue perdiendo la confianza y el amor de los que la rodeaban. La Callas, como se la llamaba y se la conoce, no pudo resistirse ante las celebrities y ante convertise en una estrella y entrar en el suntuoso mundo del jet set.

La novela es entretenida, tiene ritmo y está muy bien estructurada por capítulos que siguen el transcurso de la vida de la cantante. Una vez pasados los párrafos introductorios, donde se expone al personaje anticipando su fama y su tragedia, y superado el vaivén temporal un tanto enrevesado y lleno de lugares comunes, el libro está muy bien escrito y también muy bien traducido. La prosa de Paola Capriolo es realmente atractiva y las ilustraciones de Alessandra Scandella son elocuentes y acompañan tanto al estilo de la narración como al personaje.

La vida de Frida Kahlo es una lucha constante contra sus propios demonios, las secuelas de su enfermedad y la búsqueda de la libertad. La novela de Vanna Cercenà es también entretenida y amena, aunque en este caso, la autora cuenta con la inestimable ayuda de su personaje: peculiar y magnético como casi ningún otro. El gran acierto de la autora de esta biografía es la distancia hacia cualquier juicio moral y su buen tratamiento de la sexualidad y de los excesos de Frida y su círculo. Las ilustraciones de Marina Sagona son bonitas, pero tal vez la saturación del personaje nos haga ver siempre lo mismo. Es lo bueno y lo malo que tiene trabajar sobre figuras tan populares como la pintora mexicana, esposa de Diego Rivera, amiga de André Bretón, León Trotsky y tantas figuras de renombre.

Ambas fueron dos mujeres irresistibles y la lectura de estas biografías es un buen pasatiempo con el que conocer o recordar los entresijos del mundo social y cultural del siglo XX. Cabe destacar también que ninguna de las dos abusan en reflexiones. Y en estos casos, se agradece.

Texto: Ivana Mollo
Publicado en: revistababar.com

En alas del ‘belcanto’

Cuando el belcanto remonta vuelo es necesario parafrasear a Mendelssohn y sus “alas del canto”. Como prueba irrefutable desfilan los años inmediatos a la posguerra, protagonistas del resurgimiento del más arduo y exquisito arte de cantar: el belcanto romántico italiano. Adictivo como pocos (o ninguno) el género se presta a fuegos de artificio vocales estratosféricos mientras posibilita la expresión trágica capaz de revelar música de la mejor siempre y cuando halle a su vehículo ideal.

María Callas fue entonces su más insigne vestal. Una constelación la siguió dignamente sentando las bases para la comprensión cabal del fenómeno “belcantista” originando divas emblemáticas como Sutherland, Caballé, Sills, Scotto y Gencer. Gracias al DVD, el aficionado puede disfrutar de la generación que las sucedió permitiéndole constatar no sólo los estándards actuales sino medir a veteranas (Anderson, Gruberova y Devia) con jóvenes (Dessi, Cedolins, Dessay, Mosuc, Massis, etc.) quienes, como sus precursoras, se miden con mayor o menor fortuna con las heroínas elegidas.

Vale destacar que con la “incantable” Norma las espectativas generalmente son excesivas. Si hacer justicia al más exigente rol belcantista, máxime con los fantasmas del pasado, duplica el desafío, debe puntualizarse que Fiorenza Cedolins cumple dignamente como la sacerdotisa druida en la moderna produccion liceística de Francesco Negrin que, resuelta en dos sugestivos planos, ubica arriba a Roma y abajo las Galias oprimidas. La sinceridad del canto de Cedolins, su timbre redondo y homogéneo permiten que, no sin escollos, pueda salir airosa en un personaje que madurará. Cuenta con la fogueada Adalgisa de Sonia Ganassi (la misma de Gruberova en el DVD muniqués) y el desigual Pollione de Vincenzo La Scola dirigidos por Giuliano Carella para una edición recomendable (Norma, ARTHAUS 101 465).

Más aún con Medea se hace imposible obviar el espectro de Callas, un feroz vendaval que si tomó licencias que hoy serían cuestionadas, literalmente encarnó a la mítica hechicera. En la misma versión italiana de la ríspida ópera de Cherubini pero, desde una perspectiva mas clásica la bella Anna Caterina Antonacci se atreve, y si el rol le queda grande, sabe cómo entrar en la piel del personaje. No pretende igualarse con su predecesora, la voz es pequeña pero bien manejada, sólo ciertos agudos emergen tensos; lúcida y dúctil como actriz sólo se extraña mayor garra innata. La puesta de Hugo de Ana es bella y sugestiva sin dejar claro la razón de algunas elecciones escénicas algo anacrónicas. La edición subsana la importante ausencia en DVD de un título fundamental, por eso es especialmente bienvenida (Medea, HARDY HDC 4038).

De la trilogía Tudor donizettiana llega una versión de Roberto Devereux y dos de María Estuardo. Esta última escenifica una famosa confrontación ficticia entre María e Isabel de Inglaterra, capolavoro de Donizetti basado en la monumental pieza de Schiller. En este duelo ambas cantantes se sacan chispa en la efectiva puesta en escena de Pier Luigi Pizzi, modelo de funcionalidad, elegancia y sencillez. Si Anna Caterina Antonacci es una Isabel, intachable es la magnífica protagonista de Mariella Devia quien se roba la función en el papel compuesto para la legendaria María Malibrán. A los 60 años, con su batería de recursos intacta, la soprano ligurense da cátedra estilística exhibiendo una línea de canto incomparable, esencialmente italiana. El joven tenor Francesco Meli aporta un Leicester de bellísimo timbre. Ciertas debilidades estructurales de la ópera pasan desapercibidas gracias a esta memorable producción donde la última escena, la sublime plegaria antes de su ejecución, deja pidiendo por más (María Stuarda, ARTHAUS 101 361).

La misma puesta de Pizzi (largamente asociado a éste título desde su revival con Leyla Gencer en 1967) se aprecia desde el teatro Sferisterio de Macerata. Aunque acertadas, ambas protagonistas (Piscitelli y Polverelli) empalidecen frente a sus rivales escalígeras de ahí que si “dos reinas en una sola isla es coquetear con el desastre” tampoco queda demasiado lugar para esta versión excelentemente dirigida por Riccardo Frizza (María Stuarda; NAXOS 2.110268).

El indeleble recuerdo de Beverly Sills (y por qué no Bette Davis como su contraparte cinematográfica) dificultan una aproximación imparcial a toda nueva “reina tirana” en Devereux, quizás la última gran ópera donizettiana. Sills admitió haberse dado el gusto pese a que en el desafío sacrificó años de carrera y Dimitra Theodossiou logra acercarse a la norteamericana en una formidable asunción de uno de lo mas arduos roles de “bravura”. No sorprende la meteórica carrera europea de esta voz ágil, algo cruda en instancias. Con envidiable solvencia, frontal y sin amaneramientos la griega va creciendo en el papel en esta puesta que por ser históricamente convencional hoy día resulta una auténtica rareza en Europa. Andrew Schroeder, Federica Brabaglia y Massimiliano Pisapia la secundan eficaces bajo la batuta de Marcello Rota (Roberto Devereux, NAXOS 2.110232).

Eva Mendes se convertirá en Maria Callas

Eva Mendes, la latina de moda en Hollywood, encarnará a la mítica cantante de ópera Maria Callas. Lo hará en Greek Fire, el biopic que llevará a la gran pantalla a ajetreada vida de la legendaria soprano.

Pocos son todavía los detalles que se conocen sobre este proyecto que todavía no tiene ni siquiera director. Lo que sí está claro es que la película, que contará con un guión de Julian Fellowes (Gosford Park, La reina Victoria) se centrará sobre todo en la intensa y tortuosa relación que la diva estadounidense de origen griego vivió con el millonario Aristóteles Onassis.

“Será una historia que refleje el impacto que el amor puede tener en una estrella. Maria estuvo enamorada de Onassis y cuando su romance se rompió ella comenzó a perder la voz”, recuerda Cristof Riandee, uno de los productores del proyecto.

Mendes acaba de rodar junto a Keira Knightley Last Night, un drama romántico sobre la infidelidad en el seno del matrimonio y tiene pendiente todavía el remake de Teniente corrupto, donde volverá a coincidir con Nicolas Cage tras la decepcionante adaptación de El motorista fantasma.

Maria Callas, orgullo y pasión

Cuando era la Callas, sobre el escenario o en las glamourosas fiestas, era una diosa casi intocable; sin embargo, cuando era simplemente Maria, en sus inicios, junto a su padre -al que adoraba-, junto a su madre -con la que siempre mantuvo una tensa y difícil relación-, su hermana Jacqueline -la guapa y la artista de la familia-, o en la intimidad de su alcoba, se convertía en una mujer víctima de sus inseguridades y de la falta de amor, que la acompañó durante toda su vida.

Esto es lo que ha querido reflejar el periodista italiano Alfonso Signorini, director de la revista «Chi», dedicada al mundo del espectáculo, en el libro «Tan fiera, tan frágil». Publicado en 2007, coincidiendo con la celebración del 30 aniversario del fallecimiento de la Divina, sola, en su apartamento de París, Lumen acaba de editar su traducción al castellano.

Correspondencia privada

Mucho se ha escrito sobre Maria Callas de su voz y de su apasionada relación con el armador griego Aristóteles Onassis. El autor, admirador de la diva desde su infancia -«mis abuelos se enamoraron escuchando «La Traviata»», explica en la solapa del libro- ha querido aportar algo más a toda esa visión que se ha dado de la estrella: la de la persona. El acceso a la correspondencia privada de la soprano, le ha permitido hilvanar a modo de novela algunos de los acontecimientos de la vida íntima de la artista.

Nacida en 1923 en el seno de una familia de inmigrantes griegos que se instalaron en Nueva York, Signorini no escatima algunos detalles escabrosos y otros terriblemente dolorosos para la artista. De hecho, la narración arranca en uno de los escenarios más tristes de la vida de la cantante: el cementerio, a las afueras de Milán, donde enterró a su único hijo, fruto de su relación con Onassis, y que falleció pocas horas después de nacer. Un lunes al mes visitaba de manera regular su tumba en solitario, al abrigo de miradas indiscretas, hasta su muerte, en 1977.

El escritor y periodista se detiene especialmente en los comienzos de Maria Anna Cecilia Sophia Kalogeropoulos -ése era su nombre completo-, cuando era una niña con sobrepeso, poco agraciada en lo físico pero que destacaba por tener una maravillosa voz. Una voz en la que su madre vio el pasaporte para salir de la pobreza. Después de la separación del padre y el regreso a Grecia, Signorini sitúa los comienzos «artísticos» de la Callas -gestionados por su madre- en las tabernas del Pireo, cantando para los marineros por cinco dracmas y un plato de sopa. Alejada de su padre, mujeriego y poco dotado para los negocios, Maria buscó el cariño en sus primeros escarceos amorosos, poco rentables en opinión de su progenitora, que se encargó de ponerles fin.

Maria se dio cuenta entonces de que la única manera de liberarse era convertirse en la Callas. Para ello contaba con una gran aliada, su voz, y su ambición. Una vez de vuelta a Nueva York, Maria trabajaría duro para convertirse en la mejor del mundo, en la única, aunque para ello tuviera que enfrentarse con la reina de la Scala, otra diva, la Tebaldi…

El periodista italiano realiza también un recorrido por su debut en Verona, donde conoció a su marido, Giovanni Battista Meneghini, y sus papeles emblemáticos, Medea, Norma… Datos que aliña con otros más anecdóticos, como el método que utilizó para adelgazar 35 kilos, o su encuentro con Marylin Monroe.

La última visita a Onassis

A diferencia de otros autores, Signorini mantiene que la estrella siguió viendo al armador griego, después del matrimonio de éste con Jackie Kennedy. E incluso se aventura a reconstruir el supuesto último encuentro de Maria Callas con Onassis en el lecho de muerte de éste, en un hospital de París.

El libro le fascinó tanto al productor Guido de Angelis, que llegó a declarar públicamente su interés por llevarlo a la gran pantalla, y que incluso se lo había mandado a la actriz Penélope Cruz para ver si lo quería protagonizar. Tras varios días de titulares afirmando que se convertiría en la Callas, la actriz madrileña desmintió la noticia.