El maestro Riccardo Muti renunció el sábado como director musical de La Scala de Milán, poniendo fin así a una carrera de 19 años al frente del legendario templo del bel canto, donde se han cancelado este año numerosas funciones debido a una disputa entre el director y numerosos gremios del teatro.
El drama entre bastidores comenzó hace varias semanas, poco después que La Scala reabrió sus puertas en diciembre, tras haber permanecido cerrada durante largo tiempo debido a extensas obras de renovación.
No hubo noticias inmediatas acerca del posible sucesor de Muti en el famoso teatro que en siglos previos lanzó las carreras del compositor Giuseppe Verdi y la soprano María Callas, entre otros artistas, y que es motivo de orgullo nacional.
Muti denunció lo que calificó de vulgar hostilidad de los empleados del teatro, quienes a su vez lo acusaron de comportarse como una prima donna y de dirigir la compañía como si se tratase de un feudo personal.
“No tuve otra alternativa”, dijo acerca de su renuncia el maestro italiano, que ha desempeñado el cargo desde 1986.
“Pese a las expresiones de estimación que me ha hecho llegar la junta directiva (del teatro), la hostilidad manifestada de manera tan ruda por gente con la que he trabajado durante casi 20 años, me hace realmente imposible continuar con una relación de colaboración, que debe basarse en la armonía y la confianza”, dijo Muti en una declaración divulgada por La Scala.
El mes pasado, centenares de músicos, tramoyistas y otros empleados lo instaron a renunciar. La disputa laboral de las últimas semanas también obligó a la cancelación de varias funciones, y los empleados habían prometido declararse en huelga en cada estreno.
El antagonismo surgió de una decisión de la junta directiva de La Scala de despedir al superintendente Carlo Fontana, que había tenido una relación difícil con Muti.
Fontana fue reemplazado por Mauro Meli, ex director de la división teatral de la compañía, y los afiliados gremiales también exigen la renuncia de éste, dijeron funcionarios.
Muti no indicó cuáles eran sus planes profesionales tras la renuncia, pero su esposa Cristina Mazzavillani dijo en una entrevista publicada esta semana que su esposo podría irse a trabajar al extranjero o trasladarse a otra ciudad italiana.