La Royal Opera House de Covent Garden celebra su cumpleaños sesenta con una exposición que documenta una historia como pocas. Los objetos expuestos, extraídos de su importante archivo, presentan al público actual a artistas vinculados con la lírica como María Callas, Montserrat Caballé, Plácido Domingo, Kiri Te Kanawa, Elisabeth Schwarzkopf, Franco Zeffirelli o Colin Davis. Así pueden verse, entre otros objetos, el suntuoso vestido rojo que llevaba Joan Sutherland en la producción de 1980 de “Lucrezia Borgia”, diseñado por Michael Stennett, o el que concibió Cecil Beaton para Birgit Nilsson en “Turandot”, durante 1963.
La Royal Opera House se fundó en el duro invierno de 1946-1947 en una ciudad en la que barrios enteros habían quedado arrasados por las bombas alemanas de la Segunda Guerra Mundial.
La economía británica estaba también en crisis, ya que las fuerzas de coalición habían gastado en la guerra prácticamente todas las reservas del país y el nuevo gobierno laborista se encontró con las arcas vacías y un alto endeudamiento. En ese ambiente sombrío y en medio del racionamiento de la población se creó la Compañía Operística de Covent Garden, que el 14 de enero de 1947 comenzó a funcionar con “Carmen”, de Bizet.
ORÍGENES
Pero la historia operística de Covent Garden comienza mucho antes. Sus orígenes se remontan a 1732, cuando el empresario John Rich construyó un teatro en el jardín de un convento. El compositor alemán Georg Friedrich Haendel se le unió dos años más tarde y compuso seis óperas para aquel teatro.
Ya a comienzos del siglo XX Covent Garden estaba considerado como un importante coliseo operístico, pero buena parte del año el teatro se alquilaba para todo tipo de actividades y no solo musicales. Al estallar la guerra en setiembre de 1939 se abandonaron los planes para la siguiente temporada operística, y el teatro funcionó como salón de baile mientras duró el conflicto armado.
Cuando se vio, sin embargo, que Gran Bretaña iba a ganar la guerra, comenzaron a forjarse planes para impedir que el teatro quedara como salón de baile. Participaron en ello el director de orquesta Thomas Beecham, el compositor William Walton, el historiador del arte Kenneth Clark y el economista John Maynard Keynes.
Se reclutó entonces al ballet de Sadler’s Wells, que gozaba de gran prestigio, pero hubo que crear desde el principio el resto: la orquesta y el coro.
Entre sus hitos destacan “Salomé”, de Strauss, dirigida por Peter Brook y con decorados de Salvador Dalí, en 1949; y el debut de María Callas en “Norma”, de Bellini, en 1952; y la producción de “Tosca”, de Puccini, por Franco Zeffirelli con Callas y Tito Gobbi, en 1964.